Quo vadis, orbe? | Debate-Ensayo | Quóronter - RqR Escritores


Quo vadis, orbe? | RqR Escritores
I
En pandemia o bajo la amenaza de esta siempre hemos transitado como especie. Hay quien afirma que la propia especie es la pandemia en sí, que la portamos como el caracol su concha, dulce concha y hogar. Virus y doctores esconde la Iglesia.
Otra cosa es que en los civilizados siglos XX y XXI -que nadie se ría por lo de civilizados, por favor- los contagios, los infectados y los muertos no llegasen al primer mundo y escasamente a los medios de comunicación de los países que lo forman. O si lo hacían, discretamente, esporádicamente, editados, con cuentagotas, las infraestructuras sanitarias, los recursos médicos y las fórmulas farmacéuticas eran capaces de contenerlos y hasta curarlos. El que fallecía era porque quería y se le enterraba en secreto para tapar la miseria o con honores para exaltar su heroísmo.

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Que se jodan los vencidos | RqR Escritores

RqR Escritores | Blog | Ensayo
Biológicamente descendemos de los primates, una especie ganadora en términos evolutivos frente a las coetáneas que poblaron otrora y pueblan en la actualidad el planeta Tierra. Pero, ¿de dónde venimos racional, cultural y emocionalmente? Supongamos que en esas parcelas lo hacemos no del mono intrépido ni del homo inventor ni de la Grecia clásica ni del Renacimiento ni de la Revolución Industrial ni de la Ilustración, supongamos que el punto de partida se ubica en el acumulado histórico de las decepciones y en sus posteriores frustraciones tanto personales como colectivas (aquellas que generan rabia, ira, descontento, disturbios, suicidios, matanzas, guerras, en resumen: una unión desesperada para aniquilar a otros unidos por causas similares).

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El diablo sin canas | Relato | RqR Escritores


El diablo sin canas | Relato | RqR Escritores
El anterior inquilino de esta cochambre iba de poeta maldito a juzgar por la frase que pintarrajeó en la pared: “El diablo está demasiado viejo para cargar las armas, búscate otra coartada”. Me sedujo la familiaridad con la que trataba al sujeto de la oración, daba la sensación de que habían sido confidentes, quizá entre ellos hubo un pasado común de latrocinios y muros creativos. Pobre diablo, había envejecido y ya no podía hacer ciertas cosas hasta entonces propias de su cargo.

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